México y China no cuentan con un Tratado de Libre Comercio a nivel bilateral, que sirva de estímulo institucional para fomentar las actividades comerciales entre ambos países. No obstante, el papel estratégico de sus economías, mercados e industrias en los flujos de comercio e inversión a nivel global han sido razones de peso suficientes para que el comercio bilateral haya crecido sin precedentes.
De acuerdo con estadísticas oficiales mexicanas, el comercio bilateral entre México y China en 2002 no superaba los 7.5 mil millones de dólares y en 2021 ascendía a 110 mil millones de dólares, lo que representa un crecimiento de más de 1,137% en dos décadas.
El ascenso de China como el mayor importador y exportador de mercancías a nivel mundial ha provocado, por una parte, una visión fatalista de la inevitable avalancha de productos “Made in China” que terminarán incidiendo de manera negativa en las industrias manufactureras de los países importadores. Contraria a dicha visión, el mercado chino también se ha proyectado como un mundo de posibilidades infinitas para que los países exportadores se beneficien de un mayor comercio e inversión con China.
¿México se beneficia o pierde en sus intercambios comerciales con China? ¿Qué industrias mexicanas han podido incursionar de manera exitosa vendiéndole al dragón? ¿Qué insumos de la industria manufacturera mexicana están vinculados a China? ¿Pueden las empresas mexicanas, pequeñas y medianas, encontrar espacios de crecimiento en dicho mercado? ¿Qué sectores en China sería deseable atraer a México para fortalecer la industria?
Con la finalidad de contribuir a una mejor comprensión de estos temas y que las empresas mexicanas cuenten con más elementos para ayudarles a formular estrategias asertivas es que realizamos una minería de datos oficiales de China, del comercio bilateral entre México y China a nivel de subpartida del periodo de 2017 a 2021.